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CON CARIÑO PARA TI.

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martes, 31 de marzo de 2015

CARTA DE EDUARDO...REENCONTRANDOSE CON LOS SENTIMIENTOS...ME ALEJÉ DE TI...


Me alejé, y no porque sea cobarde. Tomé la decisión porque el amor no puede forzarse a nacer, el amor por naturaleza, nace por voluntad propia. En la magnitud de una sonrisa, en el brillo de unos bellos ojos, o el susurro de una suave voz. Y muy en el fondo sentía que mi semilla no estaba floreciendo. Es por eso que tomé distancia, y me ausenté lo más que pude. La extrañaba, eso es ineludible. No pasaba un momento en que no recordara su perfume, sus manos y su calor colmando mi cuerpo. Pero soy firme y resistí el vacío, el vacío que estaba rompiendome a pedazos. Soy orgulloso, fatídicamente orgulloso, odio eso de mí. Entonces ese orgullo tan mío me alejaba más, sin esperanza alguna de que ella me buscase, consciente de que estaba renunciando a algo que ni siquiera había empezado.
Sentía miedo, miedo de perder algo que aún no ganaba, miedo de que alguien más le iluminara los ojos. Pero seguí y seguí lejos, muy lejos. Hasta que apareció, con un simple, pero bello mensaje. Lo leí no sé cuántas veces, hasta que decidí responder. Eso accionó nuevamente nuestras viejas conversaciones. Y todo el amor comenzó a invadirme el cuerpo entero. No podía evitar sonreír cada que me escribía, aunque suele hacerlo parcamente, tímidamente, escasamente. Acordamos una cita, yo la provoqué y no me arrepiento. Por un momento dejé el orgullo escaparse lejos de mí. El amor me hace cambiar, mi amor por ella, si, amor sincero, honesto, de ella, para ella.
Acudí a donde mi pequeña mujer, pasé por un lado sin percibir rastros de ella, hasta que el sonido de sus labios me endulzaron el oído, giré por completo y estaba ahí, cerca, muy cerca de mí. Me avasallé sobre ella y la abracé, sin importarme quien estuviese observando, creo que eso ya dejó de importarme, pues ahora sólo me importa ella, y todo lo que su rostro me hace sentir. Caminamos un poco, para estar solos, y yo en silencio quería protegerla de todo. La observaba caminar y me embelesaba toda ella, tal vez es mi amor, o que se yo, pero, la veo perfecta, tan perfecta como mi melodía favorita, como mi libro preferido, como una estrella brillante en mi cielo oscuro. Cuando llegamos al lugar comenzamos a charlar, lo necesitábamos, o al menos, yo sí.
Y el impulso de abrazarla me hizo acercarme a ella, así que la rodee con mis brazos con toda la ternura que pude, y besé su frente, con ganas de besar sus labios. El frío era ahora exquisito, al lado de ella lo disfrutaba. Seguimos charlando y yo la observaba con profundidad, con tanto deseo, con tanto amor. Creo que me he enamorado, aunque me ha costado aceptarlo. Soy duro, pero así mismo soy el hombre más sentimental que haya conocido. Nos levantamos y nos fundimos en un abrazo fuerte, quería detener el tiempo en ese momento, para estar siempre con ella. De cuando en cuando su rostro se postraba frente al mío, tan cerca como el Sol está de la Luna.

Pero no me atreví a besarla, porque pienso que eso me ataría más, mucho más. Sé que una vez que toque sus labios no habrá marcha atrás, aunque ahora mismo es difícil revertir todo el revoloteo interior que me hace sentir. Pasó un tiempo prolongado, ignoro cuánto fue exactamente, pero sé que pasó un tiempo considerable. Le sugerí que camináramos, tomados de la mano. Quería que nos observaran, aún con todo el hermetismo con que manejo mi vida privada. Máxime, por el hecho de saberme conocido. En fin, tomé sus gélidas y suaves manos, y una corriente eléctrica me recorrió hasta llegar a mi cerebro. Mi pecho comenzó a erguirse, por el orgullo que me da tenerla a mi lado.
Y así llegamos a donde la gente, a ese espacio donde debo que tener la actitud que duele tener un escritor. Pero estaba al lado de mi pequeña, por eso no me importó mucho la actitud y esas trivialidades. Sólo caminábamos juntos, y eso hacia maravilloso el entorno. Nos sentamos y me acerqué a ella. Con el corazón palpitando de manera brutal, la abracé nuevamente. La acomodé en mi pecho y ocasionalmente la besaba. Las personas nos observaban, y me encantaba, estoy acostumbrado a que me observen, pero nunca con una mujer. Pero esta vez era diferente, esta vez era yo quien quería esa atención que a veces rechazo o repudio. Y como no quererla, si ella estaba ahí, tan mía como nunca.

Sé que debo apreciar cada segundo cuando estemos juntos, quiero dejar los tapujos que tengo con el amor. Mi mujer los está derrumbando, los está venciendo. Ahora mismo sé que no hay nada que no haría por ella, mi amor se ha vuelto incondicional... Así soy yo, amo hasta el límite, hasta donde parece no haber más. Me invento de muchas formas cuando estamos juntos, siempre que estoy con ella, porque cuando se ama, se es moldeable de muchas maneras, y mi molde esta libre para tomar la forma que pueda hacerla feliz. Cambiamos de lugar y yo buscaba cualquier momento para abrazarla, porque sentirla me da paz, me inunda de felicidad, de esperanza. Pero nada es para siempre, así que el momento perfecto se rompió. Tenía que marcharse, y yo también. Así que nos despedimos y partí.


Caminé a pasos lentos, coloqué el gorro de mi suéter en mi cabeza y me dispuse a escribir esto que ahora mismo plasmé. No acostumbro a escribirles a las personas, pero, siempre hay alguien que llega a cambiar tus costumbres. Y ella me está acostumbrando a inmortalizarla aquí, en mis letras. Voy feliz, relajado, enamorado. De la vida, del amor, de ella... La mujer de los labios celestiales.

jueves, 5 de febrero de 2015

HOY ABRÍ LA CARTA QUE GUARDABA EN EL BAÚL DE LOS RECUERDOS Y DESTROZÓ MI INTERIOR...HOY CIERRO LA PUERTA AL PASADO Y ESPERO UN NUEVO AMANECER A MI VIDA.



Hoy buscando en mi baúl de los recuerdos, quise encontrar algo que tranquilizase mi mente de dolor, quería apagar ese sufrimiento que desjaste encendido dentro de mi pecho con tu partida, con mis ojos borrosos por el llanto, pude contemplar la foto en la que estamos abrazados tú y yo, me mordí los labios para evitar pronunciar tu nombre en medio de mi desesperado dolor...
Muchas preguntas invadían mi mente, mientras mis ojos forjaban un mar de llanto, tratando de encontrar una respuesta a tu abandono, me atreví a leer por primera vez esa carta que me dejaste de despedida el día de tu partida... Comenzé a leer desesperado y tus letras me decían:




Guardián de mis sueños, mi amor eterno, sé que esto te causará mucho daño y te partirá tu corazón en mil pedazos, cuando me busques a tu lado y nada más encuentres mi ausencia y mis recuerdos, quizás nunca logres perdonarme por este día de mi partida, tú sabes que siempre quise hacerte muy feliz y darte muchos hijos... Fuiste y siempre serás el mejor partido.
Mi mano tiembla y mi corazón parece desfallecer mientras te escribo estas líneas del adiós. Los borrones que se ven en el papel, son causados por las lágrimas que derraman mis ojos. Mientras escribo contemplo tu rostro tenso y sereno, que pareciera presentir el peso de mi mirada. Siento el deseo de comerte a besos pero no quiero despertarte para que no me veas llorar ni trates de evitar mi partida.


En medio del dolor y el sufrimiento te digo adiós, no te pediré que me perdones, sólo te pediré que trates de entenderme el porqué hoy te dejo, y que no me busques nunca. Sé muy bien que hoy me maldecirás y desearas nunca haberme conocido acusa de este gran dolor que te dejo en tu corazón, sé también que un día llegara ese amor que perdurara a tu lado para siempre, y que curara cada una de las heridas que hoy te dejo con mi adiós.
Te dejo mi adiós y un último beso como despedida. Te amaré por siempre mi amor eterno y te recordaré como lo más precioso que me regalo la vida, no llores por mí porque no vale la pena, trata de ser feliz y olvidar las penas... Gracias por todos los momentos maravillosos que me regalaste y por haber cuidado siempre de mí. Gracias por todo mi gran amor.
Adiós... Tu Clarisa




¡Ohhh mi niña consentida! Tu adiós me causado más que dolor, más que desesperación, más que tristeza, mis ojos han derramado un mar de llanto desde el día que te fuiste de mi vida. Las paredes de nuestra habitación las he convertido en un pizarrón del recuerdo, en donde he escrito más de mil veces tu nombre...

Tus besos aún arden en mis labios, aún puedo presentir el aroma de tu piel entre las sabanas. Tus caricias las llevo tatuadas dentro de mí ser... Trato de buscar el consuelo pero todo a mí alrededor me recuerda de ti, me recuerda de los momentos cuando estuvimos juntos, no puedo evitar el extrañarte, te extraño con todas las fuerzas de mí ser, quisiera que la razón y el sentimiento hoy te hicieran volver.



Mis ojos se fijan en el cielo tratando de encontrar una estrella o alguna señal que me lleve a ti. En el cajón de los recuerdos están todos los pensamientos y canciones que escribí para ti... Todo a mi rededor parece gris, la noche no brilla como antes y la luna ya no luce igual. Todo me es extraño y me pierdo por la playa al caminar... No cabe en mi mente el porqué tuviste que marcharte si los dos sentíamos tanto amor. Los dos hechos a la misma medida y sin embargo me distes ese adiós... Ese adiós que tanto me dolió.

Así como hoy abrí el baúl de los recuerdos abriendo heridas que a pesar del tiempo se han mantenido frescas...Hoy lo voy a cerrar para curar mis heridas y esperar un nuevo amanecer sin olvidar, pero si aprender de esa historia que no tuvo un final feliz.
Hoy decido volver a creer en el amor, hoy decido volverme a enamorar, hoy me decido volver a vivir y ser feliz...Nunca dejes de creer en el amor, nunca dejes ce creer que la vida es bella, nunca dejes de creer en un ser Divíno de amor como es Dios.

jueves, 25 de octubre de 2012

BIOGRAFÍA DE UN CORAZÓN HERIDO.....LO QUE DICE EL CORAZÓN.




Siempre me enseñaron que cuando palpite, palpite con emoción, que el palpitar no sólo me hace más fuerte si no que tendré más capacidad de hacer cosas impresionantes, me cuentan que si dejo de palpitar el vecindario de donde soy y vivo todos morimos. ¡Wow! que necesario soy y que capaz de hacer cosas extraordinarias. Una de las cosas que me despertó la curiosidad entre ellas, es la capacidad de amar. Si, de amar a otros corazones.
Pensé, ¿a otros corazones?, que impresionante imaginar que hay otros igual que yo y me aventuré a conocerlos. En esta aventura me topé con corazones muy dulces y con mucha edad que estuvieron en mi crecimiento y nunca me dejaron de amar. Cuando maduré recuerdo con gran emoción que conocí a un corazón que me gustaba, cada vez que nos escuchábamos palpitábamos más y con el pasar del tiempo nos unimos. En esa relación cometí muchos errores, me dejé llevar por otros corazones y caí en la incansable búsqueda de corazones ajenos.
¡Cuidado! cuando tu vecino (la mente) quiere que hagas algo y tú no quieres ¡estás en problemas! Podemos decir que este puede ser el principio para la guerra de los corazones. Cuando el vecino te domina, entonces empiezas a herir al otro corazón y no le das importancia al dolor, ves como sangra, como llora, como gime lo difícil que se le hace palpitar y no lo sientes, porque en ese momento quien tiene el control es tu vecino, en esa guerra de corazones gana el más duro y ese fui yo. ¡Lo maté!Luego pasas gran parte de tus latidos como en un laboratorio, poniendo a prueba otros corazones y los que laten por ti, los dejas pasar porque lograste ponerte detrás de un muro el que me hizo insensible, ¿cuántos corazones maté?, ¿con cuántos corazones jugué? Ya ni recuerdo. Un día conocí a un corazón me di cuenta que este era diferente, tierno, dispuesto y juguetón. Despertó la curiosidad en mí y me decidí a conocerlo, al paso del tiempo me dije “no es de cuidarse” así que solté mi armadura y salí detrás del muro, me decidí a latir, latir junto a él.

Después de cuatro años latiendo juntos sacó su espada indiscriminadamente y me hirió, me atravesó. Estaba llena de engaños, insensibilidad, codicia y muchas cosas más que no quiero mencionar. Me hirió yo veía como de mi salía sangre, sentía dolor al latir, veía como mis latidos mermaban. Miré a los ojos a ese corazones traicionero y le dije ¿por qué me haces esto? me vio directamente a los míos y me dijo “porque ya no palpito por ti” y otra atravesada más, salí corriendo herido y dejando por todos lados mi rastro de sangre y dolor, hasta que llegué al entorno de ese corazón que palpitó por mi desde que nací, me sanó las heridas, palpitó nuevamente por mí y más duro.

Sentí que no estaba muerto, que por alguna razón continuaba palpitando. Me restablecí, me puse nuevamente mi armadura, tomé mis armas y me escudé en mi muro. Con amargura y cicatrices comencé "La guerra de corazones" donde maté muchos, muchos, muchos, entre ellos estaban algunos buenos, amables, cariñosos, soñadores, jóvenes, adultos, cooperadores, espirituales no me importó quien se cruzaba en mi cruzada de desamor, amargura y odio por las heridas recibidas en aquel cruel encuentro inesperado.

Luego de muchos años en una noche normal, me encontré con un corazón que nuevamente despertó mi curiosidad, por un momento bajé mi escudo y mi espada, con ellos en mano comencé a conversar y me di cuenta que este corazón era diferente, palpitaba diferente y lucia diferente. Tomé mi cruzada y la dejé por un momento: descubrí un corazón que brillaba de su entorno, desplegaba una luz brillante y hermosa, pensé “he llegado a mi corazón prometido”.
Solté mi escudo y mi espada, comencé a caminar sin armas hasta que un buen día me quité mi armadura y comencé a palpitar rítmicamente con ese corazón, era una melodía llena de sueños, anhelos, alegría, de metas de ayuda mutua, pero… Ese corazón comenzó a cambiar. Palpitaba y sentía que ya no era al mismo ritmo, habían notas que ese corazón no llegaba o no las quería tocar... el ritmo se perdió. Al hablarle se ponía a la defensiva ya no estaba en sintonía. Ese corazón fue clavando dardos de desconfianza, desconsuelo, desánimo, desilusión y mis heridas junto a las nuevas comenzaron abrirse, comenzaron nuevamente a sangrar.

Mis latidos ya no son los mismos porque me duele palpitar, lloró por la pérdida de un corazón que amé, que amo. Lloro con desconsuelo porque sin misericordia me han vuelto a herir y estoy sangrando, estoy perdiendo mucha sangre porque palpité muy duro y fuerte para lograr seguir el ritmo y que este no se perdiera. En esta guerra de corazones nos damos cuenta que sólo muere el que verdaderamente se entrega, deja sus armaduras y sus armas, pero luego lo atraviesan en una emboscada. Miro al cielo y sólo me consuela el saber que todavía mi vecindario tiene vida y respira, que camina con la mirada y el pensamiento perdido.
Estoy tratando de caminar herido y sangrando, traté de buscar ayuda a las heridas para continuar el ritmo. Ahora pregunto ¿por qué corazón me matas?, ¿por qué corazón me aniquilas?, ¿por qué? corazón. ¿Qué te he hecho para que me embosques así?, mírame a los ojos y ve mi sufrir, mira mis heridas y mírame sangrar, mira mis latidos como merman, mira mi dolor, mira si puedes mis lágrimas, mira mi desaliento, mira que me cuesta trabajo respirar. 

Lo más difícil de creer corazón, es que todavía ¡te amo!

Este escrito fue dedicado a mi amada esposa Stefanie Vaello, mientras estábamos pasando un momento difícil en la relación, no podía dormir sentía que me quemaba el pecho del sólo sentir nuestra relación en peligro. Es una reflexión de mi vida hasta conocerle, pero desde el punto de vista del corazón.
Miguel Cruz

Mi corazón, vivió lapsos de dolor y se vio envuelto en una capa de oscuridad.... Como una noche sin luna, donde los latidos se iban silenciando lentamente, sumergidos en una gran tristeza, hasta que la aurora entró sigilosa y triunfante.... Anunciando la llegada de un nuevo amanecer con un radiante sol.... Con rayos de luz maravillosos dando esperanzas a este dañado corazón..... Que el amor aún estaba vivo, y que dos corazones volverían a palpitar juntos en una sola y hermosa melodía.
Hoy mi corazón a vuelto a sonreír.

Los sueños, esperanza y fe, siempre han de estar vivos.....El hombre aún no conoce el gran amor y bondad de Dios, que por grande que sean las tormentas, por grande que sean las caídas, y por grande que sea el dolor...Él siempre nos tiende una mano para aliviar nuestras tristezas, y nos muestra caminos de luz.... Para avanzar por senderos seguros y positivos, hacia la felicidad.
Nunca te des por vencid@.....El ser humano aún no conoce sus propias virtudes sus propias capacidades y sus propios límites.....Siempre se puede mas. 
 La vida continúa, el corazón sigue latiendo......No te detengas...Así como existe la oscuridad de noche, también existe la luz de un lindo día. 
 Dios nos a dotado de valores y nos ha regalado un bello sentimiento llamado amor....Disfruta, vive y se feliz.

Elías Vergara P.