Seguidores

Buscar este blog

SEGUIR ESTE BLOG

Translate

CON CARIÑO PARA TI.

Mostrando entradas con la etiqueta DISEÑOS. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta DISEÑOS. Mostrar todas las entradas

miércoles, 28 de diciembre de 2011

CARTA DE UNA ADOLESCENTE, A SUS PADRES EN AÑO NUEVO.


Mamá y papá lindas palabras que me enseñaron a decir desde niña.
Papa, quiero decir algo antes de que sea demasiado tarde y el día de mañana no estés por eso quiero decirte lo que siento.
Te quiero.
Se que nunca te lo digo. Tal vez por que me da pena, pero en silencio y en mi mundo, siempre pienso en ti y pienso como estarás.
Se que a veces soy egoísta porque me encierro en mis cosas. Pero eso no quiere decir que no te quiero, a lo mejor no se como demostrarlo y quiero que sepas esto papá:

Te quiero porque…
Porque entre mas humano te veo mas te quiero y te admiro. Saber que eres tan humano como yo eso si es de importancia, porque se cuanto sufres. Se que a veces tienes problemas pero lo guardas en tu silencio con mi madre para no preocuparnos.
Sentirte como yo de carne y hueso, sentir que sientes como yo, que eres capaz de levantarte ante alguna derrota y volver a empezar de nuevo, pero para hacerlo mejor. Eso para mi es de importancia
Porque desde niña, la mas linda palabra que me enseñaste a decir “papa”, que hoy digo con cariño, emoción, orgullo y sobre todo con amor.
Por eso te digo esto antes de que sea demasiado tarde.

Mamá, tú que siempre estas conmigo, ahora quiero decirte lo mucho que significas para mí porque no quiero que sea tarde.

Y después no haber podido haberte dicho esto.
Tu corazón es bueno, se preocupa por sus hijos. Entiende. Les das consejos y se preocupa por ellos. Por eso hoy quiero que sepas esto:
Te agradezco porque...
Antes que nada, porque eres mi madre. Me cargaste 9 meses en tu vientre y porque desde ahí acariciaste mi frágil cuerpo.
Por enseñarme a decir esa linda palabra que hoy me gusta decir con amor y cariño: “mamá”.
He logrado saber de tus desvelos y de tus sufrimientos. Se cuanto sufres cuando lloro.
Se que hay veces que no necesitamos tantas palabras para expresar lo que sentimos. Solo con una palabra sabemos cuanto nos quieren.
Y se que ya soy una adolescente pero soy muy sensible. Que con cualquier cosita me siento triste o me alegro, pero hay a veces que necesito de tus consentimientos y necesito tu ternura. Tu calor. Tus consejos que me enseñan sobre la vida.
Quiero agradecerte por haberme cargado 9 meses en tu vientre, por darme de tu pecho, por darme la vida, tu sangre. Por darme tu tiempo, tu espacio y parte de tu cuerpo.
Y le doy gracias a Dios por darme el mejor regalo de mi vida. Gracias por tu amor incondicional que me das a tu manera. Por el tiempo que tomas en mí y te preocupas.

Por eso les digo hoy:
Gracias por su tiempo. Su amor. He logrado saber de sus desvelos y los he visto pensado en mi futuro. Ahora se, que de tanto que me quieren, sufren mas que yo cuando me regañan o son duros
El poder y la persona misma desaparecerán, pero la virtud de unos grandes padres vivirá para siempre.
Hoy que estamos a las puertas del un nuevo año. he querido escribir esta carta en agradecimiento a todo el cariño que siempre he recibido......a todos sus desvelos y preocupaciones que he causado......a los valores que me han inculcado........y el haberme traído a la vida y hacerla feliz.
Hoy solo quiero decirles cuanto los amos, y desear lo mejor que existe en este mundo para vivir feliz.

FELIZ AÑO NUEVO Y QUE EL GRAN AMOR DE DIOS ESTÉ SIEMPRE EN NUESTRAS VIDAS.....EN NUESTRO HOGAR......EN NUESTRA FAMILIA......Y EN TODA LA HUMANIDAD.
Adriana Aracely



domingo, 11 de diciembre de 2011

CARTA DE JOHANA K. SI QUIERES AVANZAR, PON ATENCIÓN A LAS ENSEÑANZAS DE LA VIDA



 Suerte
“Muchas veces los hombres se quejan por su suerte, y no se dan cuenta que son ellos quienes crean su propia suerte”
Eso lo aprendí hace algunos años, cuando mi familia casi se acaba, y lo aprendí de la forma más dura porque creo que para nadie es fácil mirar a las personas que uno más ama agrediéndose, física y psicológicamente.
Así aprendí que muchas cosas no pasaban solo por que sí, sino porque alguien hacía algo que generaba una reacción tanto en la persona que hacía la acción, como en el resto de las personas de mi familia.
Si bien es cierto, era pequeña y no tenía todavía la capacidad de tomar decisiones grandes, ahora lo pienso y veo que todo lo que nos pasa es consecuencia de nuestros actos, incluso escuchaba alguna vez que hasta las enfermedades se la busca uno mismo, no sé hasta que punto sea cierto, pero si estoy segura que nosotros podemos cambiar nuestra suerte.

• “Lo que resiste, persiste

Cuando alguien te hace daño y lo sigues trayendo contigo, te sigue lastimando.
No se hasta que punto esté en lo correcto, pero yo creo que esto sucede más en los casos amorosos, y lo digo porque a mi me pasó, pero afortunadamente pude superarlo.
Es difícil entender si es el miedo o la costumbre, lo cierto es que cuando uno se aferra a algo, o peor aun a alguien, tu vida se ve afectada.
Yo me aferré a un amor, no sé ni porqué, era una relación rara, casi nunca nos veíamos, casi nunca hablábamos y sin embargo yo sentía que no podría seguir sin él.
Cuando la relación estaba a punto de terminar me di cuenta de que mi miedo era tonto, porque sentía que si me dejaba me sentiría sola y ya no podría encontrar alguien para mí.
Afortunadamente, aunque durante esa relación casi lo olvido, uno es dueño de su propio destino, si yo quería seguir sufriendo callada lo hacía, si quería darme la oportunidad de un nuevo comienzo lo hacía.
Y esa fue mi decisión, dejé lo que me hizo sentir “segura” y a la vez me lastimaba para buscar lo que hoy me hace feliz.


• ¿Qué debe cambiar?

Pensamos en cambiar el mundo, a las personas, las circunstancias de la vida... ¿Qué es lo más importante?

Este es uno de los defectos más grandes que tenemos los seres humanos, siempre estamos prestos para criticar a los demás, para juzgarlos, para ordenar, para exigir, pero se nos olvida que también estamos nosotros.

Todos aspiramos a un cambio, y en muchos aspectos diferentes, pero el cambio más importante es el que viene de nosotros mismos.
Es realmente difícil manejarse con este concepto, pero no es imposible, lo digo con experiencia.
Si no fuera posible, mi madre y yo seguiríamos llevándonos como perros y gatos, que era la forma en la que nos llevábamos hace años, pero ahora somos muy buenas amigas, claro que a veces tenemos discrepancias, pero ahora se como manejarlas.
Nos costó mucho trabajo pero lo hicimos, no porque le haya exigido a ella que cambie sino porque me di cuenta que si yo era parte del problema también era parte de la solución, así empecé a cambiar de actitud y todo empezó a funcionar mejor.


• ¿Cuál es el sentido de la vida?

El sentido de la vida, ¡qué cosa tan difícil de pensar! Me han pasado muchas cosas que me han hecho pensar en el sentido de mi vida, pero hay dos hechos que son los más significativos.
El primero, cuando mi nana era pequeña y la atropellaron, no le pasó nada, pero sentí que se me iba la vida y me puse a pensar en las cosas que hice con ella, lo que quise decirle y nunca lo hice, lo que ella me pidió e ignoré, y cosas por el estilo, que me hicieron sentir inútil, luego de eso cambié mucho y hoy compartimos casi todo.
El segundo fue menos trágico, era una presentación en el ágora de la Casa de la Cultura, y los invitados de honor eran niños con capacidades especiales.
Al final de la presentación bailamos con el público, uno de mis compañeros le colocó un poncho a uno de los niños y lo hizo bailar, él estaba tan emocionado, era la sonrisa más sincera y conmovedora que había visto.
Cuando me acerqué y me abrazó me emocionó muchísimo.
Puedo estar equivocada, pero creo que el sentido de la vida lo entiendes cuando te sientes bien contigo mismo, y en mi caso, nada tiene que ver con el dinero o las cosas materiales.
Para mí, el sentido de la vida está en dar felicidad de forma desinteresada a los demás, no es necesario hacerlo en grandes magnitudes.


Las cosas grandes empiezan de una pequeña, y en ser capaz de admirar la grandeza de las cosas aparentemente insignificantes, no solo de las personas, sino de toda la naturaleza, de todo lo que genera emoción en nosotros.

 Si el presente fuera el pasado

Si el presente fuera pasado, pensamos en tantas cosas pero olvidamos que el pasado es pasado y que no es donde se quedan las cosas malas que tratamos de evitar en el presente, sino una parte de nuestra vida, que para bien o para mal ha forjado parte de nuestra vida, nos ha hecho lo que somos ahora.
Si el pasado fue bueno, entonces seguiremos manteniendo las cosas buenas porque nos hicieron sentir bien, si el pasado no fue tan bueno nos obliga a analizar ciertas cosas que ocurrieron y que ahora debemos evitar, y si el pasado fue malo pues nos obliga a cambiar ahora.
Tratemos de vivir un buen presente, para que en el futuro tengamos los recuerdos de un bonito pasado.


 Amar es una actitud interior
El amor es uno de los aspectos más difíciles de entender para todos. Y es que a pesar de que los grandes poetas han escrito miles y miles de poemas, versos y canciones al amor, pasa que la realidad es otra.
¿Quién dijo que amar es fácil? El amor es algo maravilloso y por eso debe ser difícil, porque las grandes cosas, las que realmente son importantes, requieren de grandes sacrificios para que de verdad valgan la pena.
Si uno quiere ser un buen guitarrista no basta con tener la mejor guitarra, es necesario aprender a tocarla. Lo mismo pasa con el amor, no es necesario tener la persona a quien se ama, sino que hay que aprender a amarla, no es fácil, por eso también se dice por ahí que el verdadero amor nace del trato, y es lógico porque uno no ama lo que no conoce y tampoco puede dar lo que no tiene.
Si no conozco las virtudes de una persona no podré amarla, pero eso tampoco quiere decir que por sus defectos dejaré de amarla, el amor es también aceptación, y si no me acepto a mi mismo tampoco podré aceptar a las otras personas.
El amor es un arte, por eso es tan difícil de manejarlo, pero no hay cosa más linda que estar enamorado.

Colaboración de Johana K

viernes, 2 de septiembre de 2011

EL SECRETO DE MI PADRE. VIVENCIA DE JOSÉ ROBERTO




El cartero le extendió el telegrama. José Roberto le agradeció y, mientras lo abría, una profunda arruga surco su frente. Una expresión de sorpresa más que de dolor.
Palabras breves y precisas:
“Tu padre falleció. Entierro 18 horas: Mamá”.
José Roberto continuó parado, mirando al vacío. Ninguna lágrima, ningún dolor. -¡Nada!
Era como si hubiera muerto un extraño. “¿Por qué no sentía nada por la muerte del viejo?”
Como un torbellino de pensamientos confusos, avisó a la esposa, salió, abordó el autobús y se fue venciendo los silenciosos kilómetros de ruta, mientras su cabeza le giraba a mil.

En su interior, no quería ir al funeral, y si estaba en camino era solo para que su madre no estuviera más triste. Ella sabía que su padre y él, no se llevaban bien.
La relación con su padre había llegado al final el día que, después de una serie de acusaciones, José Roberto había decidido irse de allí.
Guardó su ropa en las maletas y partió prometiendo nunca más poner los pies en aquella casa.

Todo había sido ya solo, un empleo razonable, su casamiento, llamadas a la madre para Navidad, Año Nuevo o Pascua...
Se había desligado de la familia no pensaba en su padre y la última cosa en la vida que deseaba era ser parecido a él.

En el velorio: pocas personas.
La madre pálida, helada, llorona.
Cuando ella vio a su hijo, las lágrimas corrieron silenciosas.
Fue un abrazo de desesperado silencio.
Después –el hijo– observó el cuerpo sereno de su padre, envuelto por una manta de rosas rojas, como las que al padre le gustaba cultivar.



José Roberto no vertió una sola lágrima, su corazón no se lo permitía.
Era como estar delante de un desconocido, un extraño, un...

Se quedó en casa con la madre hasta la noche, la besó y le prometió que volvería trayendo a los nietos y a su esposa para que la conociera.
Ahora, podría volver a casa, porque aquel que no lo amaba, no estaba más para darle consejos inútiles, ni tampoco para criticarlo.
En el momento de la despedida la madre le colocó algo pequeño y rectangular en la mano:
“Hace mucho tiempo podrías haberlo recibido” –le dijo–.
“Pero, desafortunadamente solo después que él se fue lo encontré entre sus cosas más importantes”.

Fue un gesto mecánico, minutos después de comenzar su viaje de regreso, metió la mano en el bolsillo y sintió el regalo.
La luz mortecina del autobús, le mostró un pequeño cuaderno de tapa roja.


Lo abrió curioso.
Páginas amarillentas.
En la primera hoja, en la parte superior, reconoció la caligrafía firme de su padre:

“¡Nació hoy José Roberto!
¡Casi cuatro kilos! - ¡Es mi primer hijo, un muchachote!”
“¡Estoy orgulloso de ser el padre de aquel que será mi continuación en la Tierra!".
A medida que hojeaba, devorando cada anotación, sentía un dolor en la boca del estómago, una mezcla de angustia y perplejidad, pues las imágenes del pasado resurgieron firmes y atrevidas. ¡Como si acabaran de pasar!
"Hoy, mi hijo fue a la escuela”.
¡Es un hombrecito! - Cuando lo vi de uniforme, me emocioné. Y le deseé un futuro lleno de sabiduría.
La vida de él será diferente de la mía, ya que yo no pude estudiar por haber sido obligado a ayudar a mi padre.

“Para mi hijo deseo lo mejor”.- “No permitiré que la vida lo castigue"-.
Otra página...
"Roberto me pidió una bicicleta, mi salario no me alcanza, pero él se la merece, porque es estudioso y dedicado”.
“Pedí un préstamo que espero pagar con horas extras“.
José Roberto se mordió los labios. Recordaba su intolerancia y de las discusiones para tener la soñada bicicleta.
¡Si todos los amigos ricos tenían una!
¿Porqué yo no puedo tener una?

Continuó leyendo...
“Es duro para un padre castigar a un hijo, y se que el me podrá odiar por eso, pero debo educarlo para su propio bien”.

“Fue así como aprendí a ser un hombre honrado y esa es la única forma en que sé educarlo”.


José Roberto cerró los ojos y recordó la escena cuando por causa de una borrachera, hubiera ido a la cárcel aquella noche, si es que antes el padre no hubiera aparecido para impedirle ir al baile con los amigos que tuvieron el accidente.
Recordaba el auto retorcido y manchado de sangre, el cual se había estrellado contra un árbol.
Parecía oír las sirenas, el llanto de toda la ciudad, mientras trasladaban tristemente cuatro ataúdes hacia el cementerio.

Las páginas se sucedían con cortas, y largas anotaciones, llenas de respuestas que revelaban, en silencio y tristeza, que el padre lo había amado.
–El "viejo" escribía de madrugada.
Momento de soledad, en un grito de silencio, porque de esa manera era el, nadie le había enseñado a llorar y a dividir sus dolores.
Ante el mundo se había comportado duro para que no lo juzgaran ni débil ni cobarde.
Y, ahora José Roberto estaba teniendo la prueba de que, debajo de aquella fachada de fortaleza había un corazón enorme, tierno y lleno de amor.

La última página...
Aquel del día en que había partido:
"¿Dios, que hice mal para mi hijo me odie tanto?”

“¿Por qué soy considerado culpable, si no hice nada, sólo intentar transformarlo en un hombre de bien?”
"Dios mío, no permitas que esta injusticia me atormente para siempre”.
“Que un día el pueda comprender y perdonarme por no haber sabido ser el padre que él merecía tener”.
Después no había mas anotaciones y las hojas en blanco, daban la idea de que el padre había muerto en ese momento.
José Roberto cerró deprisa el cuaderno, el pecho le dolía. El corazón parecía haber crecido tanto, que luchaba para escapar por la boca.
No vio al autobús entrar en la terminal, se levantó desesperado y salió casi corriendo porque necesitaba aire puro para respirar.
“La aurora rompía el cielo y un día comenzaba”.
"¡Honren a su padre para que los días de su vejez sean tranquilos!"
Alguna vez había oído esa frase y jamás había reflexionado la profundidad que contenía.
En su egocéntrica ceguera de adolescente, jamás había intentado pensar en verdades más profundas.
Para él, los padres eran descartables y sin valor como los papeles que son tirados a la basura.
Aquellos días de poca reflexión, todo era juventud, salud, belleza, música, color, alegría, despreocupación, vanidad…

Ahora, el tiempo lo había envejecido, fatigado y también vuelto padre, aquel falso héroe.
De repente...
En el juego de la vida, él era el padre y posiblemente estaba cometiendo un error que su padre no cometió.
¿Cómo no había pensado en eso antes?
Seguramente por no tener tiempo, pues estaba muy ocupado con sus problemas, la lucha por la supervivencia, la sed de pasar fines de semana lejos de la ciudad, con ganas de profundizar en el silencio sin necesitar dialogar con sus hijos.
Jamás tuvo la idea de comprar un cuaderno de tapa roja para anotar una frase sobre sus herederos.
Jamás le había pasado por la cabeza escribir que sentía orgullo de aquellos que continúan su nombre.
¡Justamente él, que se consideraba el padre más completo de la Tierra!

La vergüenza casi lo tiró con una lección de humildad.
Quiso gritar, procurando agarrar al viejo, a su padre, para sacudirlo y abrazarlo, decirle lo que siempre hubiera querido escuchar, abrazarlo, quererlo, besarlo, pero... solo encontró el vacío.

Había una raquítica rosa roja en el jardín de su casa, cuando el sol apenas había terminado de nacer.
Entonces, José Roberto acaricio los pétalos y recordó la mano de su padre podando, y cuidando el rosal con amor.

¿Porqué nunca entendió todo esto antes?
Una lágrima le brotó como el rocío, entonces elevó sus ojos al cielo, tratando de encontrar una respuesta.
Logró solamente esbozar una ligera sonrisa, desahogándose en una confesión:
"¡Si Dios me mandara a elegir, juro que no quisiera haber tenido otro padre que no fueras tú, viejo!”
“¡Gracias por tanto amor, y perdóname por haber sido tan ciego!"


Tanto tiempo perdido, de cariño, complicidad, integración de la familia, y todo por inmadurez, falta de entender y reconocer que estaba equivocado.
Privé a mis hijos compartir con su abuelo y yo sufrí pensando que mi padre no me amaba.
Creo es el gran error de mi vida y hoy solo me queda aprender de ese error.
Esta es una historia de enseñanza y reflexión, tanto para padres e hijos, cuando tengan dudas o cualquier inquetud, optar siempre por el diálogo amable, cariñoso, franco y sincero, en donde no quepan dudas, y que el día de mañana los lleve a cometer errores irreparables y dolorosos.
A veces vemos lo que no es, porque nos cegamos en ver solo lo que queremos ver, y no nos damos el tiempo de comprobar o preguntar si las cosas son realmente como las vemos.
Siempre antes de tomar una decisión, hay que darse el tiempo necesario y agotar todos los recursos posibles para estar seguros que las decisiones son acertadas.