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CON CARIÑO PARA TI.

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viernes, 8 de marzo de 2013

HISTORIA DE REFLEXIÓN. "EL DIAMANTE". HE APRENDIDO COMO AVANZAR.



Cuenta una leyenda que hace tiempo un joven trabajador de una mina se quedó atrapado en la profundidad de los túneles, sin comida, sin agua y sin luz, pasaron las horas y habiendo acostumbrado sus ojos a la oscuridad, en un punto lejano del túnel vio una pequeñísima luz que coquetamente guiñaba, lentamente y tomándose de las paredes del túnel, se encaminó hacia la lucecilla, cuando la alcanzó se dio cuenta que era una pequeña y sucia roca a la que sobresalía una pequeña porción ligeramente transparente, que fue suficiente para reflejar la luz que le condujo a la salida de donde se encontraba atrapado.

Como recuerdo a lo sucedido, el joven trabajador tomó la roca y se la llevó, la limpió y se dio cuenta que entre más pulía más brillaba y con el paso del tiempo la roca fue adquiriendo un singular brillo.
Por las noches la admiraba contra la luz de las velas y se maravillaba de sus destellos, pero en una ocasión camino a su casa, volteó al suelo y vio una piedra de bonita figura, la tomó y tiró aquella roca que una ocasión fue su guía a la superficie. Se llevó la piedra de bonita forma a su casa, la limpió y al paso de los días de dio cuenta que por más que la puliera, la piedra seguía siendo la misma piedra, sin brillo, sin cambios, solo una piedra.

Volvió sobre sus pasos a buscar aquella roca que fue su luz un día, ya no la encontró en el lugar donde la había tirado. Levantó sus ojos y la vio, linda, esplendorosa y reluciente en manos de un hombre que supo aquilatar el verdadero valor de la roca, el brillo de sus destellos enorgullecían al hombre que la llevaba de su mano, porque aquella roca que un día guiñó tímidamente con su luz, era un puro y verdadero diamante.

Se acercó al hombre, lloró y le rogó que le devolviera su roca, le explicó lo que había significado en su vida y también le contó que había cometido el error más grande al tirar su diamante por una piedra del camino.
Serenamente el caballero le respondió que entendía perfectamente todo lo que le contaba y que lamentaba su gran perdida, pero que en sus manos el diamante alcanzó todo su esplendor y señorío, y que no estaba dispuesto a devolverlo, porque además el diamante titilaba alegremente en su mano y ese era su lenguaje de felicidad, que ahora le pertenecía y que para él era el tesoro más preciado en su vida, que no lo cambiaría ni por una montaña de piedras del camino... porque las piedras por mas que las pulas y trates de cincelarlas, siguen siendo piedras, sin brillo, sin destellos y nunca te llevarán a ningún lado.

Este escrito se lo dedique mi hija, para levantarle el autoestima en un momento difícil de su vida amorosa.
Dorae


He aprendido que la vida y el amor son como una rosa bella, pétalos por todos lados pero tienen espinas y si algún día por casualidad lastima una de ellas, no se toma como un dolor sino como una experiencia para ser mejor.



He aprendido que en la vida se cometen errores, pero lo más importante es saber reconocer nuestros actos y actitudes, saber cuándo tenemos la razón y cuando nos hemos equivocado. Debemos vencer las luchas, las tentaciones y guiarnos por el camino del bien. Y si algún día se cae se hace como el sol, que por las tardes cae pero al día siguiente se levanta con un mayor resplandor.

He aprendido que hay un ser espiritual muy maravilloso, que nos quiere a todos por igual, que aunque no lo podamos ver ni tocar lo podemos sentir como una paz en nuestro corazón. Le debemos todo en esta vida y lo único que tienes que hacer es abrirle las puertas de tu corazón e invitarlo a que entre en ti, Dios, gracias por todo.

 He aprendido que con esfuerzo y perseverancia todo se logra y para poder avanzar en la vida y ser feliz siempre hay que ver más allá de lo que todo ser humano es capaz de ver. He aprendido: la mejor herencia de nuestro Padre Divino, es el amor, perdón, humildad, bondad, esperanza y fe.... siendo así el principal cimiento para el futuro, es refugiarse en Él..
 Una lección importante del amor: no has amado si no has sufrido por amor, pero eso no quiere decir que tienes que vivir la vida sufriendo por amor. Valórate que nadie te valorará como tú mismo(a).

He aprendido que todo lo que nos sucede en esta vida, es algo que tenía que pasar...es la única forma de aprender y avanzar.

martes, 24 de julio de 2012

CARTA DE REFLEXIÓN Y ENSEÑANZA DE UN NIÑO CON SINDROME DE DOWN


Quiero obsequiarles esta linda carta de un niño con este 



sindrome, recuerden no es una enfermedad, es sólo que 


nacieron con un don maravilloso…SIEMPRE SERÁN 


NIÑOS ADORABLES!!!!.

Hola….Soy un niño down.¿Por qué? porque dicen que


nací diferente.


Sé que en un momento preocupé a mis papis y vivían 


pendientes de lo que hacía y sobre todo como crecía.

A mí nunca me molestó ya que soy un eterno niño.

Para mi no pasan los años y hasta elijo los que voy a 



cumplir.

Disfruto con todas las cosas simples de la vida y puedo 



asegurarte de que soy plenamente feliz, como ninguno.

Sí, hay momentos que me pongo triste y es cuando 



pierde mi equipo favorito de fútbol, pero cuando hace un 


gol, grito con todas mis fuerzas, salto de alegría y agito 

mis banderas como si estuviera en el estadio.


No ambiciono nada. Desconozco esa palabra.Si me 


agreden…No me doy cuenta. No sé lo que es el rencor.

Aunque no lo creas, soy conciente de que me falta 


inteligencia, pero me sobra amor, me sobra dulzura

¡Claro que voy a la escuela! No es como la tuya, porque 



en mi mundo todo es diferente.Quiero mucho a mi 


maestra, la que con paciencia me enseña cerámica.¿No 


me crees?. Te mostraría los ceniceros, la tortuguita y 


hasta un par de aros que le regalé a mi mamá en su 


cumpleaños.

Tengo otros compañeritos que también saben hacer 



cosas. Riqui toca piano, pinta cuadros y escribe poemas.


¡Cierto escribe poemas!En los recreos escuchamos 


música y con mi novia bailamos. ¿Qué, no puedo tener 


novia?.Algún día, en cualquier lugar te la presentaré, se 


llama Juanita y nos amamos. Siempre le convido mis 


caramelos y ella me sonríe y aumenta mi felicidad.

En la clase de gimnasia, jugamos a la pelota.No, arquero 



no me gusta. Eso de estar atento y que no te hagan un 


gol, no me gusta.¡Yo quiero jugar de número diez y hacer


 goles como Pizarro.

Lo que me encanta es tirar penales, engañando al Mingo 



que es el arquero. Le amago de un lado y le tiro del otro 


y grito hasta quedar ronco cuando la pelota toca la red.

Es por eso que te pido que cuando me veas caminar por 



la calle, no me mires con lástima.

Lástima la tuya que naciste normal y tenies un montón 



de responsabilidades y siempre vives preocupado.

Tengo mi mamá, tengo mi papá, hermanos y hasta 


sobrinos que me dicen tío.Y estoy enamorado y 


enamorado de verdad y sé que ella también me quiere.

No, no me tengas lástima…


Solo, solo nací diferente.-




Su existencia es noble y de gran enseñanza de lo que es: Amor puro.....humildad......fortaleza.....inocencia......alegría.....dulzura.....amistad y hermandad.
SON PERSONAS MARAVILLOSAS DE LAS QUE DEBEMOS APRENDER, A RESPETAR Y AMAR.

domingo, 1 de abril de 2012

PENSAMIENTO DE ENSEÑANZA Y REFLEXIÓN....LA HISTORIA DE FRANCISCO....



Francisco invitó a su amigo Carlos a esquiar. Cargaron todo en su camioneta y se fueron a las montañas nevadas. Apenas entraron en el pueblo más cercano, el tiempo empezó a ponerse mal. El cielo se oscureció, empezó a soplar un fuerte viento, totalmente inesperado para esa época del año y las primeras gotas de aguanieve acompañadas por el fuerte viento sacudieron el vehículo. En pocos minutos el temporal fue tan fuerte, que era imposible continuar con su viaje. Sin saber muy bien que hacer, de pronto vieron a lo lejos las tenues luces de una casa. Sin dudarlo, abandonaron la carretera y tomando un camino de tierra, enfilaron hacia la casa para pedir refugio. Cuando llamaron a la puerta salió a recibirlos una mujer con los cabellos rubios ensortijados y húmedos, que aunque estaba vestida con unos pantalones de trabajo y un chaquetón demasiado grande para ella, no podía ocultar su esbelta figura. Era una mujer realmente hermosa. Los hombres tímidamente le pidieron ayuda para poder refugiarse de la tormenta que ya les estaba azotando. La mujer con una expresión dubitativa, les dijo: -Si es cierto, veo que esta noche vamos a tener una fuerte tormenta. Lo siento mucho, no puedo recibirlos en casa. Hace pocas semanas que falleció mi esposo y vivo sola. Si los dejo entrar temo que la gente hable de más y es algo que no deseo, ni me conviene. -No se preocupe señora, dijo Francisco, entendemos su situación y no queremos causarle problemas. Quizás podría dejar que entremos con la camioneta en la caballeriza, y que nos refugiemos allí hasta que pase la tormenta. Nos iremos a primera hora de la mañana. La señora aceptó, Francisco y Carlos se dirigieron al lugar y se acomodaron para pasar la noche. Por la mañana comprobaron que el tiempo había aclarado y al ver que en la casa estaba todo en silencio, con las ventanas cerradas, parecía no haber movimiento, se fueron y continuaron con su viaje. Pasaron el fin de semana esquiando y disfrutando de las montañas, de la nieve, el paisaje y la compañía. Nueve meses después, Francisco recibió una carta certificada enviada por un estudio jurídico. Después de pensar de quién podía tratarse, se dio cuenta que era de los abogados de aquella atractiva viuda que habían conocido aquel fin de semana, cuando fueron a esquiar a las montañas. Subió a su camioneta y se fue a casa de su amigo Carlos. -Carlos, quiero saber algo, le dijo: ¿Te acuerdas de aquella viuda tan agradable y hermosa que nos permitió refugiarnos en la tormenta? -Sí, me acuerdo, respondió de inmediato Carlos. Dime, aquella noche, mientras dormíamos en la camioneta ¿tu fuiste a la casa a verla? Un poco nervioso Carlos confesó: -Sí Francisco, lo hice. -¿Por casualidad le diste mi nombre, haciéndote pasar por mí y le diste mi dirección como si fuera la tuya? preguntó Francisco con voz incrédula. Carlos enrojeció. -Sí, lo siento amigo. Ella me preguntó y yo no sabía que decirle, entonces encontré la tarjeta que tu me habías dado con tu nueva dirección y sin pensarlo demasiado, se la di. Francisco, entiéndeme. Tú no tienes compromisos, vives solo, estas soltero y pensé que si la situación se complicaba, tu podrías salir airoso del problema. Pero ¿Por qué me preguntas todo eso? ¿Pasó algo? -Si, ello murió el mes pasado y me ha dejado toda su fortuna. Gracias por darle mi tarjeta. “Seguramente al leer esta historia pensaste que el final iba a ser diferente, lo mismo me ocurrió a mí, pero este relato nos muestra la fragilidad de nuestros pensamientos, lo que sucede con las mentiras y como a la largo del tiempo, la vida premia a las personas honesta”

miércoles, 28 de diciembre de 2011

CARTA DE UNA ADOLESCENTE, A SUS PADRES EN AÑO NUEVO.


Mamá y papá lindas palabras que me enseñaron a decir desde niña.
Papa, quiero decir algo antes de que sea demasiado tarde y el día de mañana no estés por eso quiero decirte lo que siento.
Te quiero.
Se que nunca te lo digo. Tal vez por que me da pena, pero en silencio y en mi mundo, siempre pienso en ti y pienso como estarás.
Se que a veces soy egoísta porque me encierro en mis cosas. Pero eso no quiere decir que no te quiero, a lo mejor no se como demostrarlo y quiero que sepas esto papá:

Te quiero porque…
Porque entre mas humano te veo mas te quiero y te admiro. Saber que eres tan humano como yo eso si es de importancia, porque se cuanto sufres. Se que a veces tienes problemas pero lo guardas en tu silencio con mi madre para no preocuparnos.
Sentirte como yo de carne y hueso, sentir que sientes como yo, que eres capaz de levantarte ante alguna derrota y volver a empezar de nuevo, pero para hacerlo mejor. Eso para mi es de importancia
Porque desde niña, la mas linda palabra que me enseñaste a decir “papa”, que hoy digo con cariño, emoción, orgullo y sobre todo con amor.
Por eso te digo esto antes de que sea demasiado tarde.

Mamá, tú que siempre estas conmigo, ahora quiero decirte lo mucho que significas para mí porque no quiero que sea tarde.

Y después no haber podido haberte dicho esto.
Tu corazón es bueno, se preocupa por sus hijos. Entiende. Les das consejos y se preocupa por ellos. Por eso hoy quiero que sepas esto:
Te agradezco porque...
Antes que nada, porque eres mi madre. Me cargaste 9 meses en tu vientre y porque desde ahí acariciaste mi frágil cuerpo.
Por enseñarme a decir esa linda palabra que hoy me gusta decir con amor y cariño: “mamá”.
He logrado saber de tus desvelos y de tus sufrimientos. Se cuanto sufres cuando lloro.
Se que hay veces que no necesitamos tantas palabras para expresar lo que sentimos. Solo con una palabra sabemos cuanto nos quieren.
Y se que ya soy una adolescente pero soy muy sensible. Que con cualquier cosita me siento triste o me alegro, pero hay a veces que necesito de tus consentimientos y necesito tu ternura. Tu calor. Tus consejos que me enseñan sobre la vida.
Quiero agradecerte por haberme cargado 9 meses en tu vientre, por darme de tu pecho, por darme la vida, tu sangre. Por darme tu tiempo, tu espacio y parte de tu cuerpo.
Y le doy gracias a Dios por darme el mejor regalo de mi vida. Gracias por tu amor incondicional que me das a tu manera. Por el tiempo que tomas en mí y te preocupas.

Por eso les digo hoy:
Gracias por su tiempo. Su amor. He logrado saber de sus desvelos y los he visto pensado en mi futuro. Ahora se, que de tanto que me quieren, sufren mas que yo cuando me regañan o son duros
El poder y la persona misma desaparecerán, pero la virtud de unos grandes padres vivirá para siempre.
Hoy que estamos a las puertas del un nuevo año. he querido escribir esta carta en agradecimiento a todo el cariño que siempre he recibido......a todos sus desvelos y preocupaciones que he causado......a los valores que me han inculcado........y el haberme traído a la vida y hacerla feliz.
Hoy solo quiero decirles cuanto los amos, y desear lo mejor que existe en este mundo para vivir feliz.

FELIZ AÑO NUEVO Y QUE EL GRAN AMOR DE DIOS ESTÉ SIEMPRE EN NUESTRAS VIDAS.....EN NUESTRO HOGAR......EN NUESTRA FAMILIA......Y EN TODA LA HUMANIDAD.
Adriana Aracely



miércoles, 14 de septiembre de 2011

LA TRISTE Y DOLOROSA HISTORIA VIVIDA POR ISABEL UNA ADOLESCENTE DE 15 AÑOS.









Esta es la historia de una joven la cual tuvo una vida muy dura y después de tantos años vuelve a encontrar la paz que tanto le faltó durante parte de su vida. En el año 2010, esta joven llamada Isabel teniendo 15 años creía estar enamorada de un joven mucho mayor que ella, él se llamaba Emmanuel tenía 24 años aunque él sabía que estar con Isabel era un error su corazón le decía que en ella había encontrado el amor o creía que ella cambiaría su vida para siempre, de hecho, lo hizo, pero no de la manera que él se imaginaba.
Se conocieron un día de lluvia, iban solos caminando cada uno por su lado, pero el destino unió sus caminos de una manera muy inesperada. Él caminando sin rumbo, ese día había perdido un familiar muy querido, iba llorando desconsoladamente y ella con su inocencia se paró frente a él y le tendió su mano invitándolo a caminar en su compañía, él aceptó y sin razones la abrazó, el amor que se encontraba en el aire los había unido, sintieron una magia que nunca habían sentido el bichito del amor los había picado.
A partir de ese encuentro nunca más se volvieron a ver, pero un día el destino los volvió a unir, Isabel se lo encontró en la escuela, al parecer este hombre había entrado a trabajar allí de profesor de historia, ella sorprendida al verlo va y lo saluda, Emmanuel se sorprende al verla pero le agrada ese reencuentro.
Desde ese momento, la vida de ambos empezó a cambiar, creían estar enamorados, pero había algo de esa relación que no era correcto, y eso era que él estaba casado y vivía con su mujer, a Isabel no le gustaba nada compartir a Emmanuel con otra, pero el amor pudo más. Un día Emmanuel le plantea a ella que quiere que se vean fuera de la escuela, él le pide que se ratee para poder llevarla a su casa, ya que por la mañana su mujer no se encontraba allí.
Ella acepta su invitación y va a la casa, en este lugar ella pierde su virginidad, toda su inocencia se estaba yendo, ella estaba creciendo.
Después de ese acto que cometió Emmanuel dejó de hablarle, ella llorando desconsoladamente buscó reparo en sus amigas, ellas no saben qué hacer porque no pasaron por lo mismo que Isabel. El susto ahora era mayor, Isabel tenía un atraso, su vida estaba cambiando porque una nueva vida estaba creciendo dentro de su cuerpo de 15 años.



El día que se confirmó su embarazo ella corriendo va a contarle a
Emmanuel que un hijo iba a tener, pero él al recibir la noticia se va sin decirle una palabra. Isabel ahogada en llanto les cuenta a sus padres la noticia, ellos enojados y decepcionados de sus actos deciden que lo mejor iba a ser que se vaya, que abandone su casa porque ellos no querían saber nada con la noticia que su hija les había confesado.

Ella sin lugar a donde ir decide pedir ayuda a sus tíos, ellos la reciben y le dan todo su apoyo. Todo su embarazo lo pasó muy mal, tuvo pérdidas que ponían en riesgo su vida y la vida de su bebé que todavía sin nacer ella amaba desconsoladamente.
Llegó el día en que iba a dar a luz a su pequeño bebé, Emmanuel aparece después de nueve meses y le pide, por favor, que no le diga a nadie que este bebé era suyo, porque no quería que su mujer se enterara que estuvo con otra y mucho menos que iba a tener un hijo, prometió estar presente pero entre sus palabras se oía que desde ya se encontraba ausente. Isabel tuvo a su bebé, ansiosa por verlo los directores del hospital le informan de que su bebé había sido robado, ella desesperada busca y llama a Emmanuel, este no contesta ni aparece, lo cual suponía que él se había llevado a su hijo.
Cuando salió de la clínica lo primero que hizo fue buscar a Emmanuel, él desapareció, en su casa ya no vivía más, no tenía donde buscarlo, así que hizo la denuncia por la desaparición de Thiago Luciano Suárez, su pequeño bebé que aún no pudo tener en sus brazos.
Su búsqueda empezó a ser la razón de su existir, ese hijo que había tenido había cambiado su vida, pero el no tenerlo era aún más desesperante, con sus 15 años ella emprende un viaje del que nunca volverá hasta no encontrar ese pequeño ser que tanto cambió su vida y que sin él, ella no tiene razón para vivirla.
Emmanuel, era el responsable de la desaparición de Thiago, él fue quien lo sacó de los brazos de su madre para darlo en adopción a una familia que vivía en el sur, la razón de su actuar fue que tenía miedo que su mujer y toda su familia se enterara que estuvo con una chica mucho menor que él y mucho más miedo le daba era que se descubriera que juntos habían tenido un hijo.
Igualmente su cobardía era lo que más lo hacía sentir mal, después de abandonar a su propio hijo la angustia lo estaba consumiendo, esa desesperación por esconderse lo hizo caer en una depresión que sólo él entendía, pero su familia aún no comprendía porque se quiso mudar con tanta rapidez, él se encontraba en el sur también, pretendía que Isabel nunca lo encontrara porque presentía que ella ya se había dado cuenta que él había sido el responsable de la desaparición de Thiago.
Isabel, no paraba de buscarlo pero siendo menor era muy difícil que las autoridades la escucharan, sus tíos como no eran sus tutores legalmente tampoco la podían ayudar así que no le quedó otra opción que ir en busca de la ayuda de sus padres, después de tantos meses sin establecer contacto el miedo que nacía en Isabel era indescriptible, ella tenía miedo que no la quisieran ayudar pero eso no pasó, es más todo lo contrario ellos se mostraron dispuestos a ayudarla y le pidieron perdón por haberla echado así aquella vez cuando ella les dio a conocer su embarazo.
Los padres de Isabel contrataron una abogada amiga para poder buscar a Emmanuel ya que casi no había dudas que él se lo había llevado.
El tiempo pasaba, Thiago crecía junto a una familia que no era la suya, sin saber que toda su verdadera familia lo buscaba sin descanso.
En cambio, Emmanuel pensaba que era lo correcto, sin detenerse a razonar que no era así, el mejor lugar para Thiago era estar junto a su madre Isabel que por su culpa ella estaba sufriendo la ausencia de su pequeño hijo.

Pasaban las horas, pasaban los días, pasaban los meses los años sin tener noticias de Thiago, a pesar de todo Isabel no perdía las esperanzas de que algún día iba a encontrar a su hijo. Llegó el día del reencuentro con Emmanuel, él fue capturado por la policía en un comercio del sur y fue trasladado hacía Buenos Aires. Allí se reencontró con Isabel ella sentía todavía aprecio hacia él, hasta el momento que confesó que él había sido el responsable de todo, a partir de ese momento Isabel borró todo sentimiento que podía sentir dentro de su corazón.
A pesar de que Emmanuel confesó la verdad, no sabían dónde estaba Thiago porque cuando lo dejó, no se preocupó por averiguar a donde lo llevaban, él lo dejó y no supo más de él. Isabel cada vez se sentía peor, por eso pidió hablar con él a solas para preguntarle por qué le arrancó de los brazos a su hijo, por qué regaló a su propio hijo, ella se preguntaba eso todos los días y a cada hora, tuvo la oportunidad de preguntárselo pero él, sólo decía que por miedo.
La justicia no pudo hacer nada en contra de él, porque por más que allá confesado, quieran o no tenía derechos porque era el padre y no lo pueden juzgar por ello. Los que sí hicieron fue meterlo preso con fianza por haberle mentido y arrebatado el hijo a la madre, pero su fianza fue pagada y él quedó en libertad. Isabel después de estas noticias estaba indignada, no podía creer que después de lo que hizo estuviera tranquilo como si nada.
Una mañana, Isabel estaba saliendo de su casa cuando de repente Emmanuel, la espera en la esquina para decirle lo muy arrepentido que se encontraba y que quería ayudarla a encontrar a Thiago, porque en definitiva también era su hijo. Isabel acepta la ayuda aunque no lo perdona y le aclara que una vez que lo encuentren él no iba a tener el derecho, de parte de ella, para ver a Thiago.
Emmanuel acepta sus condiciones porque no siente la necesidad de verlo, porque nunca quiso tener ese hijo, y menos ahora que su matrimonio se había destruido a causa de todo lo pasado, su mujer se enteró y no pudo perdonarlo, él siente que la vida no tiene sentido ya, pero quiere reconstruirla, aunque se siente culpable por haber hurtado el bebe y haberlo dado en adopción sin la autorización de la madre y siente que eso no lo va a dejar dormir en paz, por eso tomó la decisión de ayudar a Isabel a encontrar a ese nene ya de 3 años.
La búsqueda es cada vez más profunda, Isabel está con más esperanzas que nunca, ella estaba segura de que iba a encontrar a su hijo. Isabel y Emmanuel, se sentaron un día y hablaron claramente, ella le confesó que estuvo muy enamorada de él y le planteó que no comprendía por qué hizo semejante cosa, él en cambio le confesó que sintió algo fuerte por ella pero que no era más que algo pasajero,
también le dijo que después de haber hecho el amor con ella entendió que esa relación era algo imposible algo que no estaba bien por eso decidió terminarla pero que ese hijo arruinó todo, ella en cambio le decía que Thiago había cambiado su vida, pero, para bien porque verdaderamente lo amaba como nunca va a volver a amar y le recriminaba que por su culpa ella no lo tenía y que sentía un vacío inmenso. Emmanuel se quebró y empezó a llorar como nunca había llorado en su vida, su arrepentimiento Isabel lo sentía pero eso no era suficiente para perdonarlo. 
Una llamada impacta a Isabel, al parecer su hijo había sido sacado del país y la abogada le explicó que ahora era casi imposible de encontrarlo y más imposible era ya que Thiago fue adoptado ilegalmente lo que quiere decir que no había registros de quien lo adoptó y mucho menos donde lo llevaron. Isabel se sintió devastada esta noticia la abrumaba, el pensar que nunca volvería a ver a su pequeño hijo, la hizo odiar mucho a Emmanuel.
Éste, se sintió muy culpable y no se lo pudo perdonar, tuvo tres intentos de suicido hasta que lo logró, él dejó una carta explicando cada uno de sus sentimientos:



Isabel:
Sé que esta carta es en vano porque vos nunca me vas a perdonar lo que te hice, de hecho, ni yo logro perdonarme por eso hago lo hago fui muy estúpido al pensar que ese hijo me arruinó la vida. No me voy a cansar de pedirte perdón aunque sé que nunca lo voy a tener yo te lo sigo pidiendo, perdón.

Aunque no me creas te quise mucho y tuve mucho miedo al pensar que mi vida cambiaría con ese hijo que no buscamos, yo admito que siempre soñé con tener un hijo pero no así, y menos con vos, porque eras una nena, bueno sos una nena todavía para mí, una nena madre eso es lo que más me duele que te arruiné la vida, vos no tenías la culpa de nada, yo te incité a que hicieras lo que hiciste a que te jugaras por mí, pero yo como te darás cuenta no valía ni valgo la pena.
Perdóname por todo, te pido perdón por haberte robado la adolescencia, la vida y a nuestro hijo, no me canso de decirte que me perdones aun te sigo queriendo aunque no me lo creas, te deseo una vida llena de felicidad y ojalá que logres encontrar a Thiago

Muchos besos perdóname. Emmanuel.

Isabel no paraba de leer esa carta que tanto la impactaba, aunque ella lo odiaba algo en su interior decía que a pesar de todo lo perdonaba, pero aún no lograba decirlo en vos alta porque perdonar a la persona que te robó lo que más amas es muy difícil de aceptar, pero ella sintió que verdaderamente se arrepintió por eso se suicidó pero también lo veía como un cobarde por quitarse la vida así, y las ganas de perdonarlo se iban cada vez que lo pensaba de esa manera.

Ella se resignó a encontrar a su hijo, aunque en su interior una gotita de esperanza quedaba. Empezó a rearmar su vida, los años pasaban, Isabel logró formar una familia, esa familia que tanto deseaba.
Fue mamá por segunda vez y ese hijo le llenó parte del vacío que sentía por perder a su pequeño bebé años atrás, tuvo una nena a la que llamó Isis Luciana Benítez.

Esta hija que tuvo, con su marido Esteban, llenó mucho su vida aunque pasaron 15 años de la desaparición de Thiago la investigación todavía seguía aunque casi nadie tenía conocimiento de ello. Una noche llaman a la casa de Isabel y le dan la noticia de que encontraron a Thiago, ella sorprendida abrazó a su marido y le dio la noticia, él lleno de felicidad la llevó al lugar del encuentro.
Cuando llegaron, se encontraron con un adolescente llamado Lucas, Isabel lo abrazaba y no podía creer que al fin lo había encontrado, al parecer Thiago vivía en una familia de mucho dinero y no le faltaba nada, mucho menos cariño, como era pensado Thiago no creía mucho lo que le decían y pedía a gritos que se quería ir con su familia, que para él Isabel no era su mamá y le pedía perdón, pero él decía que no tenía la culpa que los hayan separado, él era solamente un bebé que fue robado de las manos de su madre y fue dado en adopción a otra familia, y aunque a Isabel le duela Thiago es su hijo de sangre pero no del corazón, para él, ella es una completa desconocida.
Isabel lloraba a mares y decía ¿por qué me pasa esto? ¿Por qué te arrancaron de mis brazos? Thiago, hizo algo que la calmó, le dio un fuerte abrazo y le dijo que a pesar de todo él la iba a seguir viendo pero que no pretendiera que la llame mamá porque él ya tiene una mamá y aunque duela esa es la verdad.
Isabel logró encontrar a su hijo, pero lamentablemente el bebé que perdió, creció y le dio a entender que la quiere seguir viendo pero que para él nunca va ser su mamá, esto a Isabel le dolió mucho pero logró salir adelante con la fuerza que le daba su pequeña hija de 3 años, ella si la llamaba mamá y eso a Isabel la llenada de felicidad.
La vida le dio golpes pero un día supo recompensarla, aunque sufrió mucho también tuvo muchas oportunidades de reír, aunque el destino le jugó una mala pasada también supo llenar esos espacios vacíos que llevaba en su interior. Cuando cometes errores, los errores se te vuelven en contra, Isabel cometió un error muy grande que fue enamorarse de un hombre prohibido, este hombre llamado Emmanuel arruinó parte de su vida por la cobardía que lo rodeaba, por la maldad que tuvo al arrancar a un bebe recién nacido de las manos de su madre.
Y aunque Isabel nunca lo perdonó, tampoco entendió las razones de sus actos, ese bebé que le cambió la vida la hundió en un profundo dolor al perderlo, que hasta el día que muera llevará en su corazón; a pesar de que ahora tiene razones para vivir, ese dolor no la deja dormir, ojalá algún día Isabel pueda salir de ese profundo dolor que le causó ese hombre que tanto la lastimó, ella es fuerte y va a poder salir, la fuerza que ella tiene nadie la logrará sentir, ella es una verdadera luchadora, luchó contra el mundo cuando estaba en su contra y logró ganar batallas que nadie sería capaz por eso y mucho más Isabel tiene que dormir en paz.

Ojalá todos lleguen a reflexionar de la misma manera que yo reflexioné
Colaboración de Pala

Al publicar esta historia de vida, es con el propósito de llamar a reflexionar y que sirva de enseñanza para las(os) adolescentes, que ante las decisiones difíciles siempre hay que poner en una balanza los pro y contra de cada acción y decisión  que se tome, para no vivir hechos lamentables a futuro.
El camino de la vida está creado por etapas y tiempos, y son etapas que hay que vivir y disfrutar al máximo, porque cada etapa que se pasa ya no tiene regreso y una de las etapas mas hermosas son la infancia y la adolescencia, y lo ideal es que nadie pierda lo hermoso que es vivir cada etapa.
Los padres tienen el deber, la experiencia que les a dado la vida, y el amor para apoyar a los hijos cuando ellos, por cualquier circunstancia, hayan cometido errores,  se sientan desvalido, desorientado, o desamparados, mantener siempre un diálogo afectivo, no interrogativo, dando la confianza al adolescente a desahogarse y sentirse amados, y sientan la seguridad y certeza de confiar en los únicos que deben confiar que son sus padres.
Todos los seres humanos cometimos errores, unos mas otros menos, unos mas graves, otros mas leves y aún así Dios nos perdona y nos da la oportunidad de corregir y arrepentirnos manteniendo siempre las puertas abierta para entregar su amor.

A todas(os) los que estén pasando por momentos difíciles, crean y tengan fe en Dios quién con su gran amor protege y calma el dolor de los afligidos solo abre tu corazón y dile que el haga su voluntad porque Él conoce lo que sucede con cada ser.



viernes, 2 de septiembre de 2011

EL SECRETO DE MI PADRE. VIVENCIA DE JOSÉ ROBERTO




El cartero le extendió el telegrama. José Roberto le agradeció y, mientras lo abría, una profunda arruga surco su frente. Una expresión de sorpresa más que de dolor.
Palabras breves y precisas:
“Tu padre falleció. Entierro 18 horas: Mamá”.
José Roberto continuó parado, mirando al vacío. Ninguna lágrima, ningún dolor. -¡Nada!
Era como si hubiera muerto un extraño. “¿Por qué no sentía nada por la muerte del viejo?”
Como un torbellino de pensamientos confusos, avisó a la esposa, salió, abordó el autobús y se fue venciendo los silenciosos kilómetros de ruta, mientras su cabeza le giraba a mil.

En su interior, no quería ir al funeral, y si estaba en camino era solo para que su madre no estuviera más triste. Ella sabía que su padre y él, no se llevaban bien.
La relación con su padre había llegado al final el día que, después de una serie de acusaciones, José Roberto había decidido irse de allí.
Guardó su ropa en las maletas y partió prometiendo nunca más poner los pies en aquella casa.

Todo había sido ya solo, un empleo razonable, su casamiento, llamadas a la madre para Navidad, Año Nuevo o Pascua...
Se había desligado de la familia no pensaba en su padre y la última cosa en la vida que deseaba era ser parecido a él.

En el velorio: pocas personas.
La madre pálida, helada, llorona.
Cuando ella vio a su hijo, las lágrimas corrieron silenciosas.
Fue un abrazo de desesperado silencio.
Después –el hijo– observó el cuerpo sereno de su padre, envuelto por una manta de rosas rojas, como las que al padre le gustaba cultivar.



José Roberto no vertió una sola lágrima, su corazón no se lo permitía.
Era como estar delante de un desconocido, un extraño, un...

Se quedó en casa con la madre hasta la noche, la besó y le prometió que volvería trayendo a los nietos y a su esposa para que la conociera.
Ahora, podría volver a casa, porque aquel que no lo amaba, no estaba más para darle consejos inútiles, ni tampoco para criticarlo.
En el momento de la despedida la madre le colocó algo pequeño y rectangular en la mano:
“Hace mucho tiempo podrías haberlo recibido” –le dijo–.
“Pero, desafortunadamente solo después que él se fue lo encontré entre sus cosas más importantes”.

Fue un gesto mecánico, minutos después de comenzar su viaje de regreso, metió la mano en el bolsillo y sintió el regalo.
La luz mortecina del autobús, le mostró un pequeño cuaderno de tapa roja.


Lo abrió curioso.
Páginas amarillentas.
En la primera hoja, en la parte superior, reconoció la caligrafía firme de su padre:

“¡Nació hoy José Roberto!
¡Casi cuatro kilos! - ¡Es mi primer hijo, un muchachote!”
“¡Estoy orgulloso de ser el padre de aquel que será mi continuación en la Tierra!".
A medida que hojeaba, devorando cada anotación, sentía un dolor en la boca del estómago, una mezcla de angustia y perplejidad, pues las imágenes del pasado resurgieron firmes y atrevidas. ¡Como si acabaran de pasar!
"Hoy, mi hijo fue a la escuela”.
¡Es un hombrecito! - Cuando lo vi de uniforme, me emocioné. Y le deseé un futuro lleno de sabiduría.
La vida de él será diferente de la mía, ya que yo no pude estudiar por haber sido obligado a ayudar a mi padre.

“Para mi hijo deseo lo mejor”.- “No permitiré que la vida lo castigue"-.
Otra página...
"Roberto me pidió una bicicleta, mi salario no me alcanza, pero él se la merece, porque es estudioso y dedicado”.
“Pedí un préstamo que espero pagar con horas extras“.
José Roberto se mordió los labios. Recordaba su intolerancia y de las discusiones para tener la soñada bicicleta.
¡Si todos los amigos ricos tenían una!
¿Porqué yo no puedo tener una?

Continuó leyendo...
“Es duro para un padre castigar a un hijo, y se que el me podrá odiar por eso, pero debo educarlo para su propio bien”.

“Fue así como aprendí a ser un hombre honrado y esa es la única forma en que sé educarlo”.


José Roberto cerró los ojos y recordó la escena cuando por causa de una borrachera, hubiera ido a la cárcel aquella noche, si es que antes el padre no hubiera aparecido para impedirle ir al baile con los amigos que tuvieron el accidente.
Recordaba el auto retorcido y manchado de sangre, el cual se había estrellado contra un árbol.
Parecía oír las sirenas, el llanto de toda la ciudad, mientras trasladaban tristemente cuatro ataúdes hacia el cementerio.

Las páginas se sucedían con cortas, y largas anotaciones, llenas de respuestas que revelaban, en silencio y tristeza, que el padre lo había amado.
–El "viejo" escribía de madrugada.
Momento de soledad, en un grito de silencio, porque de esa manera era el, nadie le había enseñado a llorar y a dividir sus dolores.
Ante el mundo se había comportado duro para que no lo juzgaran ni débil ni cobarde.
Y, ahora José Roberto estaba teniendo la prueba de que, debajo de aquella fachada de fortaleza había un corazón enorme, tierno y lleno de amor.

La última página...
Aquel del día en que había partido:
"¿Dios, que hice mal para mi hijo me odie tanto?”

“¿Por qué soy considerado culpable, si no hice nada, sólo intentar transformarlo en un hombre de bien?”
"Dios mío, no permitas que esta injusticia me atormente para siempre”.
“Que un día el pueda comprender y perdonarme por no haber sabido ser el padre que él merecía tener”.
Después no había mas anotaciones y las hojas en blanco, daban la idea de que el padre había muerto en ese momento.
José Roberto cerró deprisa el cuaderno, el pecho le dolía. El corazón parecía haber crecido tanto, que luchaba para escapar por la boca.
No vio al autobús entrar en la terminal, se levantó desesperado y salió casi corriendo porque necesitaba aire puro para respirar.
“La aurora rompía el cielo y un día comenzaba”.
"¡Honren a su padre para que los días de su vejez sean tranquilos!"
Alguna vez había oído esa frase y jamás había reflexionado la profundidad que contenía.
En su egocéntrica ceguera de adolescente, jamás había intentado pensar en verdades más profundas.
Para él, los padres eran descartables y sin valor como los papeles que son tirados a la basura.
Aquellos días de poca reflexión, todo era juventud, salud, belleza, música, color, alegría, despreocupación, vanidad…

Ahora, el tiempo lo había envejecido, fatigado y también vuelto padre, aquel falso héroe.
De repente...
En el juego de la vida, él era el padre y posiblemente estaba cometiendo un error que su padre no cometió.
¿Cómo no había pensado en eso antes?
Seguramente por no tener tiempo, pues estaba muy ocupado con sus problemas, la lucha por la supervivencia, la sed de pasar fines de semana lejos de la ciudad, con ganas de profundizar en el silencio sin necesitar dialogar con sus hijos.
Jamás tuvo la idea de comprar un cuaderno de tapa roja para anotar una frase sobre sus herederos.
Jamás le había pasado por la cabeza escribir que sentía orgullo de aquellos que continúan su nombre.
¡Justamente él, que se consideraba el padre más completo de la Tierra!

La vergüenza casi lo tiró con una lección de humildad.
Quiso gritar, procurando agarrar al viejo, a su padre, para sacudirlo y abrazarlo, decirle lo que siempre hubiera querido escuchar, abrazarlo, quererlo, besarlo, pero... solo encontró el vacío.

Había una raquítica rosa roja en el jardín de su casa, cuando el sol apenas había terminado de nacer.
Entonces, José Roberto acaricio los pétalos y recordó la mano de su padre podando, y cuidando el rosal con amor.

¿Porqué nunca entendió todo esto antes?
Una lágrima le brotó como el rocío, entonces elevó sus ojos al cielo, tratando de encontrar una respuesta.
Logró solamente esbozar una ligera sonrisa, desahogándose en una confesión:
"¡Si Dios me mandara a elegir, juro que no quisiera haber tenido otro padre que no fueras tú, viejo!”
“¡Gracias por tanto amor, y perdóname por haber sido tan ciego!"


Tanto tiempo perdido, de cariño, complicidad, integración de la familia, y todo por inmadurez, falta de entender y reconocer que estaba equivocado.
Privé a mis hijos compartir con su abuelo y yo sufrí pensando que mi padre no me amaba.
Creo es el gran error de mi vida y hoy solo me queda aprender de ese error.
Esta es una historia de enseñanza y reflexión, tanto para padres e hijos, cuando tengan dudas o cualquier inquetud, optar siempre por el diálogo amable, cariñoso, franco y sincero, en donde no quepan dudas, y que el día de mañana los lleve a cometer errores irreparables y dolorosos.
A veces vemos lo que no es, porque nos cegamos en ver solo lo que queremos ver, y no nos damos el tiempo de comprobar o preguntar si las cosas son realmente como las vemos.
Siempre antes de tomar una decisión, hay que darse el tiempo necesario y agotar todos los recursos posibles para estar seguros que las decisiones son acertadas.