CON CARIÑO PARA TI.

domingo, 19 de enero de 2014

CARTA DE UN ÚLTIMO ADIOS...LA HISTORIA, PENSAMIENTOS, VIDA, CORAZÓN Y ALMA DE UNA PROTISTUTA.


Vivía feliz con mis padres y mis 4 hermanos; dos hombres y dos 

mujeres menores que yo.

Aún recuerdo el fatal día que destruyó mi vida, faltaban dos día 

para cumplir los 16 años.

Estaba en el colegio y entra la directora y me lleva hasta su 

oficina, para decirme que mis padres habían tenido un accidente 

automovilístico, que habían fallecido de forma instantánea, me 

desmayé y perdí el conocimiento , al despertar supe en ese 

mismo instante que ya nada sería igual.

A contar de ese momento se presentaron dos posibilidades... 

Una el internado, en donde quedaríamos separados y quien 

sabe si a lo mejor nunca nos volveríamos a ver...

Dos: quedar a resguardo de una tía, hermana de mi padre...

Opté por quedarnos con mi tía, ya que así estaríamos todos

juntos.

Todo iba bien, hasta que mi tía vendió la casa y todo lo que mis 

padres habían comprado, una vez que ya no quedaba nada, 

empezó a humillarnos y tratarnos de forma horrible que nadie se

 merece.

Cuando cumplí la mayoría de edad, le dije a mi tía que me iría a 

trabajar a la capital para terminar mis estudios y enviarle dinero, 

para la alimentación de mis hermanos.

Una vez en la capital, conocí a una amiga y me llevó a vivir con 

ella en un cuarto que rentaba, con la condición que en cuanto 

pudiese le ayudara con la renta.

Comencé trabjando en un local de comida rápida y con lo que 

ganaba no alcanzaba para todo lo que tenía que gastar en la 

renta, los estudios y mis hermanos.

Un día a la salida  de mi trabajo, me esperaba un señor que iba en

 forma frecuente a comer o servirse algo al local, en forma muy 

amable se ofreció a llevarme a casa en su automóbil, dude unos 

instantes  ya que solo lo había saludado un par de veces, aunque

 siempre esperaba que yo lo atendiese, igual accedí, dialogamos 

bastante y así sucesivamente se repitieron los diálogos 

entablando una amistad y luego una relación de amor, en la cual 

sin darme cuenta me enamoré perdidamente.

El comenzó a ayudarme con los gastos y a darme en el gusto en 

todo.

Volví a sentirme feliz, ya que rentamos una casa grande y traje a 

mis hermanos a vivir conmigo.

A todo esto, el era una persona mayor, pero yo lo amaba y no me 

importaba, el tenía tres hijos grandes que vivían con la mamá ya 

que el vivía solo hasta que nos conocimos, pero la felicidad no 

podía ser eterna y la fatalidad nuevamente se presentaba en el 

camino de mi vida, ya que mientras el estaba trabajando en su 

oficina, tuvo un paro cardiáco y no logró llegar vivo al hospital.

Nuevamente el mundo se me vino encima, con mis hermanos 

estudiando, una renta muy cara que pagar y con el corazón 

destrozado por la perdida de mi único y gran amor de mi vida...

Aún no terminaba mis estudios y con un sueldo miserable, no 

tenía alternativas.

Una compañera de universidad, estaba al tanto de mi situación, 

me invito a trabajar con ella en su departamento como 

acompañante de turistas extranjeros, no teniendo más 

alternativas,ya que estábamos a punto de quedar en la 

calle y sin comer, acepté y así fueron mis primeros pasos 

en la prostitución, eso si, siempre escondida de mis 

hermanos...Solo deseaba que ellos no pasaran

 necesidades ni sufrimientos y menos vergüenza.

Pasaron varios años, ya abituada a la rutina indeseada de tener 

intimidad con cada individuo jamás imaginado y a todos los

horrores que pasé, que solo Dios, y yo conozco y que no 

relato como un intento de olviarlos, y   como ya no era tan 

joven, tuve que rentar un departamento con varias amiga de

 "profesión" y recibir clientes ya no seleccionados sino esperar

 a los que llegasen.

Cada día, me sentía mas indigna y despreciada lo que me hacía 

sentir,  que se me secaba el alma, muchas veces quería llorar de 

dolor, tristeza y amargura, pero de tanto llorar ya no brotaban 

lágrimas de mis ojos es como si se hubiesen secado.

Debido a los altos costo que significaba la mantención de mis

 hermanos, la casa y los estudios, no logré terminar mis estudios

 en la universidad, por lo que me estaba haciendo un camino 

perpetuo en esta indeseable labor, en la cual inconscientemente

 se va introduciendo en el organismo el alcohol y algunas 

drogas, lo que termina de dejar en el suelo cualquier intento de

subir la autoestima, de buscar alguna salida y avanzar por otro 

sendero...

A veces pienso que el haber nacido teniéndolo todo, no me 

permitió ver mas allá de lo que conocía.

Aun así, con todas las desventajas había que seguir viviendo y

trabajando, fue en uno de esos día que conocí a un ser Divino,

 bueno lleno de amor y bondad, que no le importó ni cuestionó

 mi situación, pues se había enamorado de mi y lo único que 

deseaba era hacerme sentir feliz y valorada como persona, me

 sentí feliz, pero al mismo tiempo, fue como verme mi vida en un

 espejo, y me vi; sucia, inmoral e indigna de responder a todo lo

 hermoso y positivo que deseaba entregarme, y yo lo tenía frente

 a mi; y con todo el cariño que sentí por el, le cerré la puerta a 

toda ilusión, a toda posibilidad, y de verdad les digo  lloré, y con

 dolor de mi corazón, sabiendo que esa era mi última y única

posibilidad de ser feliz y buscar una vida mejor, lo tuve que dejar

ir, por su propia felicidad,  ya que en más de una ocasión en que 

andaba de compra, me topaba con clientes que de una u otra 

forma me hacían ver o sentir la labor que ejercía y no habría

soportado una vergüenza así para un lindo ser como el.

Pasaron varios años y mis hermanos en estos momentos cada 

uno tiene su hogar propio,  están bien y viven feliz.

Había querido obviar una triste experiencia de vida, que me 

produjo vergüenza y dolor , que creo que ha sido lo que 

terminó de acabar con lo poco que quedaba dentro de mi...

ese día pasa a ser  el ultimo dolor de mi alma y el ultimo hálito

 de esperanza de vida que quedaba en mi...Ese día, en que 

entra un cliente al cuarto y sentí exactamente lo mismo que 

cuando me comunicaron la muerte de mis padres...Ahí frente

 a mi... mirándome con ojos desorbitados e incrédulos, no se

 si con vergüenza, desprecio o asco, solo se que eran los ojos 

de mi hermano, asesinandome con la mirada, los segundos se 

hicieron eterno mientras me miraba impávido, fue lo último que

 vi en ese momento, ya que me desmayé y cuando volví a estar

 consciente no me atrevía a abrir los ojos por vergüenza de 

verlo frente a mi en esas circunstancias, cuando por fin me 

atreví a ver, mi hermano se había retirado con llanto en los 

ojo me dijeron.

No me quedó mas alternativa que juntar a los cuatro y contarles

toda la historia, no esperaba que agradeciesen, sino que

perdonaran y comprendieran que todo lo hice por ellos, 

infelizmente para mi , solo recibí desprecio y el nunca mas 

queremos verte...

Ahí me arrancaron el corazón, el alma y la vida, por lo mucho

 que los amaba a ellos y mis sobrinos: eran mi vida, eran el 

último soplo de vida que me sostenía, porque hoy ya no tengo

 vida, solo soy un cuerpo que se mueve por la inercia de la 

asquerosa vida que me tocó o elegí vivir; vivir, gracias al 

destino, porque a Dios, no puedo culpar, ya que nunca lo 

sentí cerca de mi, y no por Él, sino por mi falta de fe, que 

creo nunca la tuve.

A veces pienso y lloro a escondidas las últimas lágrimas 

que aún me quedan, todo abría sido diferente si mis padres

 siempre hubiesen estado presente en nuestras vidas, pero

 no fue así y hoy siento que me queda poco para decir adiós

 a una vida que solo fue vida hasta antes de cumplir los 16.

Aún me queda una milésima esperanza que mis hermanos

 recapaciten y perdonen...

Hoy al escribir esta carta, estoy diciendo adiós a una vida 

que nunca fue mía, donde mi cuerpo nunca lo sentí mío, 

solo tenía vida mi espíritu y mi alma, lo demás funcionaba 

por inercia.

Con esta palabras que salen de mi alma como un grito 

desesperado por todo lo vivido, quiero pedirles a todos

 quienes logren leerla que...No juzguen a los demás por

 sus vidas por su trabajo, ni por nada, nadie sabe porque

 esas personas están ahí, o llevan una vida que condena

 la sociedad: en cada persona hay un corazón, un alma 

que sufre... antes de juzgar es mejor callar y si es posible 

ayudar, hay muchas como yo que que no han logrado 

soportar el dolor, el sufrimiento, el desprecio y la vergüenza,

 y se han quitado la vida.

El que yo esté escribiendo esta carta, tiene mucho que ver con el 

último visitante de mi cuarto y no lo llamo cliente, porque no lo 

fue, el entró con el único propósito de ayudar y aún recuerdo 

sus palabras: Que no te importe lo que has pasado, lo justa e

injusta que a sido la vida contigo, lo bueno o malo que has 

hecho, si te sientes culpable o no por las condiciones de 

vida actual.

Acércate a Dios me dijo: solo así tendrás paz en tu alma, 

entrégale a Él, tu carga y de lo que tengas que pedir perdón

hazlo, Él, siempre perdona y te entrega el amor que necesita

tu corazón y esto no tiene que ver con religión; sino tu verdad

 y sinceridad con Dios.

Esas palabras me han hecho reflexionar de la determinación que

 tenía en mente para mi vida y pienso que fue un ángel enviado 

por Dios, para salvar mi vida y mi alma.

Así como esta persona salvó mi vida con sus palabras de 

aliento...

Así también ustedes pueden salvar una vida con solo guardar 

silencio o entregar un mensaje positivo relacionado a Dios.

Esta carta la he escrito en forma anónima, para no involucrar ni 

perjudicar a nadie, pensé hacerla con nombres ficticios, pero a 

veces hay coincidencias muy similares en esta vida...

Solo deseo que antes de juzgar tomen conciencia y reflexionen 

del daño que pueden causar.

Escribí esta carta hace unos años atrás, en uno de los momento

 mas critico de mi vida, en donde mi existencia colgaba de un 

hilo... el cual estuve a punto de cortar.

Hoy gracias a Dios, en quien puse toda mi fe, he salido adelante; 

trabajo en una oficina de una importante empresa, terminé mis 

estudios con unos cuantos años a cuesta y lo más importante 

y que es; lo que me ha devuelto el deseo de vivir es el que: mis

 hermanos al ver el gran cambio de mi vida y tras de mucho 

dialogar y reflexionar entre ellos...lograron entender y 

comprender que había postergado mi vida y mi felicidad 

por ellos, porque estuviesen juntos y fuesen felices.

Por lo que ahora están haciendo todo lo posible por restituír 

el sacrificio hecho por y en beneficio de ellos.


Ahora al despedirme, quiero dejarles un mensaje a todo/as 

quienes estén pasando por momentos de: tristeza, soledad,

 dolor, el desprecio de la sociedad, y piensan que ahí se 

acaba el camino, que ahí se acaba la vida... Con mi historia

 de vida, con fe en Dios, y con valentía, se puede cambiar 

el destino, se pueden vencer los miedos, se puede volver 

a soñar, se puede, volver a vivir y ser feliz...

A quienes lean mi historia, les doy las gracias y solo les 

pido que reflexionen y ayuden a quienes lo están 

pasando mal.

1 comentario:

  1. Un maravilloso escrito que mientras lo he leído he sentido ese dolor de impotencia por el contenido de esta carta.
    Una carta que tendría que ser leída por muchas personas, para hacernos una reflexión sobre los problemas tan acuciantes que existen, mientras los privilegiado, que somos los que llevamos una vida tranquila, no hiciéramos leña del árbol caído.
    Me ha gustado mucho la forma de expresarlo, y me ha encantado como terminó todo, por la valentía de la protagonista.
    Un abrazo.

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